Bolivia siempre minera – El Diario
Opinión
Salomón Rivas Valenzuela
El Creador ha derramado numerosas minas para que los bolivianos las trabajen. Tenemos la responsabilidad de producir minerales, estudiamos geología, minería y metalurgia, mientras que los gobernantes no han trabajado en los socavones ni en los cerros. Nuestro trabajo en las minas nos ha dado experiencia, conocimiento y ganas de trabajar, con el objeto de de que las ganancias queden en las regiones y den actividad a su gente, ahora desorientada y más dedicada a los trajines políticos. Es necesario que las autoridades tracen una estrategia minera con ciudadanos capaces y justos, ya que la minería es técnica mundial y no sólo sacar mineral de cualquier rincón.
Bolivia con Chile y Perú tienen yacimientos mineros de Los Andes, Brasil los tiene del Precámbrico. Pero nuestro país es cada día más pobre, ¿por qué? Se debe a que nunca hubo planificación, más que todo justicia, honradez y patriotismo en los hombres del Ministerio del rubro.
Hay cabida para una actividad sana de empresas mineras del exterior, con la explotación de nuevos yacimientos, sin embargo también es necesario que en el Ministerio de Minería estén técnicos y no políticos.
Comibol tiene las viejas minas, todavía hay reservas superficiales para minería moderna (cielo abierto - open pit), dirigiendo a los cooperativistas. No obstante, ahora ellos están de directores y no hay un ingeniero de experiencia, que por lo menos hubiera trabajado 10 años en dicha institución.
Bueno, los cooperativistas tienen el mérito de haber mantenido la actividad minera, cuando los gobernantes pararon Comibol, por falta de coraje de sus buenos técnicos, ya que los más eran políticos. Es un grave error nacional y se pierde el puntal económico de una nación minera como la nuestra. Pero por necesidad apremiante, los cooperativistas destrozaron las minas subterráneas, desmantelaron los ingenios, dejando que el soplo del viento los arruine. Trabajaron desordenadamente, sin planificación ni apropiación de costos, sin asistencia técnica ni seguridad industrial, ya que la minería es técnica y hasta científica, no es sacar el mineral de cualquier rincón, hasta arriesgando la vida, que es lo más precioso que nos da Dios.
Lo básico para la pobre minería boliviana es manejar pala, pico y carretilla, pero en realidad la minería es una escuela avanzada, actualización, estudio y honestidad, que lamentablemente escapa del técnico nacional, que quiere ser millonario de la noche a la mañana. ¡No, señores!, si hemos tenido la oportunidad de estudiar, es para elevar el nivel de vida de todos los bolivianos y ser patriotas.
Ahora bien, demos prioridad al estaño. Comibol tiene el mega yacimiento del ‘stock’ (cerro ígneo) San Pablo, más concretamente la mina Japo, cerca a Huanuni. Trabajé el pequeño open pit de Japo en 1977, el primero en la minería boliviana, y saqué de las cifras rojas a la empresa Minera Santa Fe, que desde la nacionalización perdía dinero.
Informé al respecto al actual Ministro de Minas, cuando estaba de Viceministro y ocurrió el baño de sangre en el distrito de Huanuni, mencionando que es el lugar adecuado para desplazar gran número de mineros de Huanuni.
Visité Japo hace poco, sigue esperando dirección técnica y legión de mineros. Lastimosamente vi a pocos mineros, el ingenio está en ruinas, desmantelado, sólo quedan un pequeño molino y dos mesas viejas trabajando y muchos trabajadores, hombres y mujeres, lavando las colas, en las ladera del río, con cotenses y un maritate, limpiando la pirita rústicamente. ¡No puede ser! Esto pasa donde se alimentaba 100 toneladas al día.
Visité Morococala y Santa Fe, donde se mandaba el mineral noble de Japo a sus dos ingenios. Es para llorar, están derrumbados y desmantelados. No hay conocimientos de sus técnicos. Está mal, no hay visión. La minería es prioritaria en este país minero. Alerta a toda Bolivia, debemos empeñarnos en trabajar y evitar noticias que enferman. Trabajemos con nuestras manos. Sin sacrificio no hay avance. O retrocedemos para hacernos daño, basta de odiarnos, por ello nos destruimos.
Inversiones mineras seguras – La Patria
Editorial: El Ministro de Minería y Metalurgia de manera contundente y estimamos que además responsablemente garantiza las inversiones mineras en nuestro país al existir plena “seguridad jurídica para todo el sector productivo minero”, de acuerdo a una reciente afirmación pública, precisamente en este matutino.
Tan feliz afirmación estuvo acompañada de otra que devuelve la tranquilidad a empresarios de la minería privada que hace poco sufrieron avasallamientos en sus propiedades por parte de comunarios aleccionados erróneamente en la intervención a las tareas específicamente mineras bajo el argumento de una defensa de “tierra y territorio” que no debería tener el efecto de invasión o como lo señalan con más claridad las autoridades cuando hablan de avasallamiento, situación que está al margen de la ley y por tanto considerada como delito.
Para frenar en adelante cualquier tipo de intromisión en la actividad minera se trabaja actualmente con representantes de organizaciones sindicales de la minería y de los campesinos además de cooperativistas y de otras entidades que están relacionadas directamente con la actividad minera y que necesitan de las seguridades oficiales para continuar sus operaciones que se traducen en efectos positivos como fuentes de empleo seguro y regalías para las regiones.
Si bien no queda muy clara la intención de “seguridad jurídica” cuando se habla de que las concesiones mineras deberán pasar por aprobación del Congreso Nacional, previa consulta con los “originarios”, no se descarta que tal proceso sea parte de un trámite sencillo y en ningún caso de un burocrático proceso que retarde el desarrollo de planes mineros allí donde nuestro territorio posea yacimientos o reservas mineralizadas.
En realidad no hay casos concretos en los que se pueda señalar un atropello a los derechos originarios de los pobladores de zonas mineras que casi en una mayoría son también agroganaderas, de ahí el celo comunitario en defensa de las tierras de cultivo o pastoreo, situación que sin embargo se soluciona, como ya sucedió en varios casos, con acuerdos concretos de respeto al medio ambiente y la inversión en planes de mejoramiento social de las comunidades en las que se desarrollen paralelamente actividades mineras y agropecuarias.
Lo evidente es que desde el Ministerio de Minería deben aplicarse políticas de avanzada en apoyo a las actividades mineras, considerando la prioridad que se asigna a los múltiples beneficios de este sistema productivo, comenzando por las fuentes de empleo que favorecerán inclusive a comunarios, pero además diversificarán la economía regionalizada donde los emprendimientos mineros se convertirán en un impulso efectivo en materia de desarrollo colectivo.
La otra parte que insinuó la autoridad ministerial es que a través de la Comibol podrán aprobarse contratos de “riesgo compartido” con aval legislativo para dar total seguridad a las inversiones que se interesen por tal modelo, siempre y cuando la solvencia de la estatal minera responda a los potenciales prospectos mineros que pueden desarrollarse con adecuadas políticas de incentivo y las seguridades que se dispondrán para garantizar tales proyectos productivos.
Lo evidente es que desde el Ministerio de Minería deben aplicarse políticas de avanzada en apoyo a las actividades mineras, considerando la prioridad que se asigna a los múltiples beneficios de este sistema productivo, comenzando por las fuentes de empleo que favorecerán inclusive a comunarios, pero además diversificarán la economía regionalizada
Se cumplen 100 años del saqueo de las aguas potosinas por parte de chilenos – El Potosí
LAS AUTORIDADES SOSTIENEN QUE SE BUSCA UNA COMPENSACIÓN
La empresa The Antofagasta (Chili) and Bolivia Railway Company Limited accedió a la concesión para usar las aguas del Silala con el fin de alimentar los calderos del tren, que funcionaba a vapor, el 30 de septiembre de 1908 y, luego de concretar la instalación de las tuberías, comenzó a vender el agua a partir de 1910
Guillermo Bullaín Iñiguez
Mañana se cumplen los 100 años de la entrega de la perjudicial concesión para el uso de las aguas del Silala que fue otorgada por la Prefectura del Departamento de Potosí a la empresa inglesa The Antofagasta (Chili) and Bolivia Railway Company Limited.
El 30 de septiembre de 1908 se perfeccionaron los trámites de la concesión que otorgó el prefecto René Calvo Arana al representante de la referida empresa, Benjamín Calderón.
Algunos historiadores señalan como fecha de la entrega de la concesión el 20 de julio de 1908, pero en esa fecha recién se presentó la solicitud para acceder a la concesión, mientras que otros hablan del 21 de septiembre del mismo año pero la fecha se refiere al dictamen a través del cual el prefecto René Calvo ordena extender la escritura de la concesión.
Los chilenos ya conocían la calidad del agua del Silala y, al requerir un volumen mayor del producto que lograban del río San Pedro, inician el trámite de la concesión.
Desde el mismo momento en el que la empresa Bolivian Railway accede a la concesión inició las obras de instalación de una tubería que le permitiera llevar el agua a las empresas mineras y poblaciones de la Segunda Región de Chile.
En 1910 terminaron las obras y se inició el saqueo del agua potosina pues el objeto de la concesión era para el uso en el ferrocarril pero la empresa concesionaria solamente utilizaba 50 metros cúbicos para alimentar los calderos mientras que el Silala otorgaba 720 metros cúbicos al día. La diferencia de 670 metros cúbicos era vendida a las empresas mineras y las poblaciones de la zona.
El experto en recursos hídricos Germán Erico Matos cita el informe de Robert H. Fox sobre la instalación del sistema de tuberías para llevar las aguas del Silala hacia las poblaciones civiles y empresas mineras y salitreras.
En el informe, llama la atención que los trabajos de instalación de dicha red terminaron en 1910 habiendo comenzado las obras el mismo año en que lograron la concesión.
Posteriormente se amplía la red de almacenamiento y distribución del agua, lo que se convierte en una importante actividad lucrativa para la empresa que cobraba 4 chelines y 6 peniques por cada 1.000 galones mientras que a la población la vendía a 1,40 pesos chilenos por metro cúbico.
El ilegal comercio del agua se realiza hasta hoy a las poblaciones Cerro Gordo, Antofagasta, Baquedano y Tocopilla pero también a las minas Chuquicamata, El Abra, Ramiro Tomic, Mantos Blancos, La Escondida y las salitreras de María Elena y Pedro de Valdivia.
El argumento para acceder a las aguas del Silala fue la necesidad de ese recurso para alimentar los calderos de las locomotoras; sin embargo, en 1967 se produj el cambio tecnológico sustituyendo el uso del vapor por el diesel por lo que desapareció la razón del permiso otorgado por la Prefectura de Potosí.
La The Antofagasta (Chili) and Bolivia Railway Company Limited cedió irregularmente la concesión para el uso de las aguas del Silala a la empresa Servicios Sanitarios de Antofagasta que es de propiedad de la familia Luksic que desciende por línea materna del héroe de Calama, Eduardo Abaroa.
Millonarios con recursos potosinos
La familia Luksic logra millonarios ingresos con la venta irregular de las aguas potosinas ya que el precio de ese recurso en Antofagasta es uno de los más altos del planeta, según información del diario El Mercurio.
Un informe de la prensa chilena da cuenta que los hogares de Santiago pagan por el agua el doble o el triple de lo que cancelan los ciudadanos de Santiago.
Según un sondeo de Economía y Negocios entre las empresas concesionarias de las mayores ciudades de Sudamérica, la cuenta del agua llega en la capital de Chile a 11.088 pesos chilenos que equivalen a 22.3 dólares; sin embargo, el precio mensual de ese mismo recurso en Antofagasta llega a 22.176 pesos, aproximadamente 44.6 dólares.
Para entender el valor del agua del Silala que se vende en Antofagasta, cabe indicar que en Potosí el promedio del costo del agua para las familias es de 18.90 Bolivianos que en dólares está en el orden de 2,6 dólares; es decir, 17 veces menos que lo que cancela un ciudadano en la mencionada población chilena.
Nadie sabe cuánto recauda la empresa de los Luksic por la venta ilegal de agua a las empresas mineras de la zona; sin embargo, la propia prensa chilena indica que "vale como el oro".
Un informe de la empresa Codelco de Chile detalla que el manantial del Silala provee entre 480 y 600 litros por segundo de agua, de los cuales 280 litros por segundo se destinan para la venta a la población y el resto va a las empresas mineras de la zona.
Existe preocupación
La Brigada Parlamentaria Potosina definió como una de sus prioridades de de la Agenda Mínima Departamental la recuperación las aguas del Silala, según lo confirmó el presidente de la misma, Froilan Condori.
Envió una fotocopia de una petición de informe escrito al Gobierno nacional probando de esa manera que existe seguimiento a este tema de interés departamental y nacional.
En el documento se puede conocer que el tema del Silala se está tratando en el marco de la política exterior boliviana y la agenda de 13 puntos que llevan adelante los gobiernos de Chile y Bolivia.
Se dice que, según mandato del Acuerdo de Quetena (25 de abril de 2008), se está buscando un acuerdo de compensación por el uso de esas aguas.
Por otra parte, una acción concreta del gobierno del presidente Evo Morales fue que en diciembre de 2006 se inauguró un puesto militar adelantado en la región del Silala, en la frontera con Chile.
En la agenda del Comité Cívico Potosinista (Comcipo) también es un tema recurrente el del Silala; sin embargo, la dirigencia de Alejandro Gutiérrez no hizo el seguimiento necesario para lograr avances en el tema.
El ex presidente de Comcipo Facundo Gómez cuestionó duramente la actitud sumisa u oportunista de anteriores autoridades de la Cancillería de la República que, "en lugar de impulsar una solución en el caso Silala, ponen piedras en el camino".
Una de esas acciones erráticas se dio en 1996, cuando el canciller Antonio Aranibar señaló que el Silala es un río de carácter sucesivo que en su parte alta está en Bolivia y en la parte inferior en Chile.
Cuando era presidente de Comcipo, el delegado presidencial, René Navarro, denunció la irresponsabilidad de las autoridades de ese momento para dar solución al saqueo de las aguas potosinas.
Hoy sigue considerando que el agua del Silala debe beneficiar a los potosinos y que la empresa que comercializa irregularmente las mismas debe pagar tanto por lo que se conoce como "deuda histórica" así como un monto a definir, de aquí en adelante, por el uso futuro de las aguas.
Datos técnicos
El Silala es una cuenca hidrográfica que comprende 94 manantiales activos y abarca 70 kilómetros cuadrados.
Las vertientes del Silala pertenecen al Cantón Quetana de la provincia Sud Lípez del Departamento de Potosí. Se encuentran en una hoyada en el cerro Cabana (volcán apagado), ubicada entre los hitos 73 y 75.
El 30 de septiembre de 1908 se consolida la concesión para que la The Antofagasta (Chili) and Bolivia Railway Company Limited use las aguas del Silala.
El objeto del permiso es permitir el funcionamiento de los ferrocarriles, que pasa esa fecha trabajaban con vapor, pero en 1961 se cambia al diesel.
En junio de 1997 el prefecto Omar Manzano anula la concesión y el Gobierno nacional refrenda la medida.
De las vertientes fluyen 250 litros por segundo que bajan por gravedad e ingresan a Chile a través de una canalización artificial.
En Chile, la Empresa de Servicios Sanitarios de Antofagasta (Essan), que es parte del consorcio de la familia Luksic, vende las aguas.
Bolivia dice que el Silala no es un río sino afluentes que han sido canalizados para aprovechamiento por Chile.
Por su parte, los chilenos hablan de un río de curso sucesivo que es compartido entre Bolivia y Chile.
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