El vaivén de nuestra economía
F. Xavier Iturralde - Bolpress
¿Por qué continuamente estamos entre una economía estatal y una privada? Previa la Revolución de 1952, los principales empresarios eran privados: mineros, comercializadores, textileros y agricultores, relacionados con compradores y vendedores extranjeros. La agricultura atendía un mercado local.
Entre los grandes empresarios de esa época figuraban mestizos bolivianos y de origen indígena, que consolidaron propiedades de vetas mineras y subieron de estatus social. También extranjeros, incluidos peruanos y chilenos. No faltaron empresarios de origen africano de los Yungas paceños y otros de Cochabamba, vinculados con la coca.
Luego los barones del estaño fueron remplazados por los baroncitos del estado, surgidos del erario nacional, manejado para fomentar la creación de una burguesía nacional, en lugar de la extranjerizante y desvinculada de la realidad boliviana.
Usaron a su antojo YPFB, COMIBOL, CBF o Punto IV (después SNC), para enriquecerse y acomodarse en la cúspide política o sindical, eternizándose de esa manera en el poder. Al que suministraban, a cambio de divisas oficiales, empresas privadas como la textilera SAID, importadora SIDEC Overseas, Cervecerías CBN y la GRACE, dueña de la industria del cemento, empresas mineras, comercializadora de alimentos básicos, equipos y maquinas para el funcionamiento de las empresas estatales.
Después vino la GULF, privilegiada sobre YPFB. Detrás, la Asamblea Popular sustituyendo a los baroncitos del estado por camaradas sindicalistas y revolucionarios de izquierda. Algunos de estos, como privados lograron del Estado concesiones mineras y crearon la estatal ENAF, rompiendo la dependencia de los hornos de fundición extranjeros.
Desinteresada, la GRACE vendió enseguida su patrimonio a sus ejecutivos nacionales, quienes lo adquirieron financiados por sus propios empleadores y favorecidos con el alza de los precios internacionales. Mientras los pasivos de las empresas de la CBF eran traspasados al Estado, surgiendo así, con activos baratos y limpios, una nueva camada de empresarios privados en el Oriente, repitiéndose la experiencia con CORDECRUZ.
Todos ellos compartieron el poder, y crearon la estatal Karachipampa, incluido el posterior asalto de la UDP a los ahorristas privados que favoreció a la empresa privada y de ENAF hizo su botín, más tarde privatizada. No faltaron bancos privados por doquier, que costaron al Estado más de USD 250 millones sin culpables, y la política de capitalización entregó a multinacionales lo principal del Estado de hidrocarburos, telecomunicaciones, aguas y aeronavegación.
Al presente, se reingresa a la estatización de empresas y creación de otras públicas. Cuyos manejos, como acostumbrado, serán más políticos que empresariales y en unos años más, ¡¿tendremos al Estado haciéndose cargo de sus pasivos y surgiendo nuevos empresarios privados con las inversiones públicas realizadas en ellas precedentemente?!
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